El Colegio de Ingenieros de Jujuy planteó la necesidad de reforzar los controles sobre las construcciones sismorresistentes y fortalecer la coordinación entre municipios, organismos provinciales y profesionales especializados, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de la provincia frente a los sismos.
Durante una conferencia de prensa, el presidente del Colegio de Ingenieros de Jujuy, Sergio Aramayo, explicó que el objetivo fue brindar información y llevar tranquilidad a la población ante las dudas generadas por los recientes eventos sísmicos registrados en distintos países.
“Hay permanentemente preguntas y dudas sobre si en Jujuy se va a producir un sismo, cuándo se va a producir y qué va a pasar. Son preguntas que queremos evacuar con el profesionalismo que implica nuestra profesión y, en particular, la especialidad de los estructuralistas”, señaló.
Aramayo puso el foco en la necesidad de fortalecer el rol de los organismos de control. “La preocupación que queremos transmitir es que los organismos de control y los organismos estatales encargados del cumplimiento de las normas deben exigir en esta materia con la fuerza que el tema merece”, sostuvo.
En este sentido, explicó que algunos municipios enfrentan limitaciones presupuestarias y falta de profesionales para llevar adelante el control de las obras. “Insistimos en la necesidad de tener en la provincia una coordinación que permita que tanto los organismos técnicos como los profesionales puedan volcar sus conocimientos y experiencia para llevar mayor seguridad”, afirmó.
Por su parte, el ingeniero Luis Fernández Campos, presidente de la Comisión de Estructuralistas, destacó que Jujuy cuenta con profesionales capacitados y normativa vigente de cumplimiento obligatorio, asimismo explicó que la provincia presenta diferentes niveles de peligrosidad sísmica. “Tenemos dos zonas claras: una zona central, que es la zona más elevada de la sismicidad, que es la zona de los Valles, y una zona de menor riesgo sísmico, que es la zona de Quebrada y Puna”, indicó.
Al referirse a la posibilidad de un sismo, remarcó que no es posible predecir cuándo ocurrirá un terremoto, aunque sí existen estudios que permiten determinar las zonas de mayor probabilidad e intensidad. “Estamos en otra zona, con otra tipificación de sismicidad. Así que sobre eso hay que llevar tranquilidad”, sostuvo.
En tanto, el ingeniero Silvio Ramos aclaró que el concepto correcto es “construcciones sismorresistentes” y no “antisísmicas”. “Nosotros cumplimos un marco normativo de acuerdo a la sismicidad, a la exposición y a la vulnerabilidad en que estamos”, explicó.
Ramos destacó la capacidad profesional de la provincia y señaló que el desafío está también en reducir la vulnerabilidad existente. “Nosotros diseñamos estructuras seguras, diseñamos estructuras que van a cumplir con el código. Pero estamos en un marco vulnerable y esa vulnerabilidad nos escapa a nosotros”, afirmó.
El especialista explicó que el riesgo sísmico surge de la combinación de amenaza sísmica, exposición y vulnerabilidad de las construcciones, por lo que consideró fundamental avanzar en políticas de prevención y control.
Finalmente, el Colegio de Ingenieros propuso profundizar el trabajo conjunto con los municipios mediante mecanismos de revisión y control de diseños y cálculos estructurales, para garantizar el cumplimiento de las normas vigentes.
“Queremos llevar mayor seguridad y tranquilidad a la población, pero exigir, por sobre todas las cosas, que la tarea del profesional ingeniero que se dedica al cálculo estructural esté controlada y exigida por los organismos públicos”, concluyó Aramayo.

