Dolor de cabeza frecuente, mareos, cansancio o palpitaciones pueden ser señales de alerta, aunque muchas veces la hipertensión arterial no presenta síntomas.
La hipertensión arterial ocurre cuando la fuerza con la que circula la sangre dentro de las arterias se mantiene elevada durante mucho tiempo. Aunque suele asociarse a personas mayores, puede aparecer a cualquier edad y muchas veces avanza en silencio. Por eso, los especialistas insisten en que controlar la presión regularmente puede marcar la diferencia entre detectar un problema a tiempo o llegar tarde.
