En un recorrido de 150 kilómetros, la provincia fortalece una propuesta que combina paisaje, identidad cultural y producción vitivinícola de altura.
La Ruta del Vino de Jujuy dejó de ser una proyección a futuro para consolidarse como uno de los productos turísticos más singulares del norte argentino. Con un recorrido de más de 150 kilómetros, que conecta los valles templados con la Quebrada de Humahuaca, la provincia fortalece una propuesta que combina paisaje, identidad cultural y producción vitivinícola de altura.
