La tarde caía sobre Mar del Plata y el movimiento habitual de Santa Playa Grande empezaba a mezclarse con algo distinto.
Entre el sonido del mar y el tránsito costero, los colores, la música y las expresiones culturales de Jujuy irrumpieron en la Costa Atlántica Argentina para transformar, por algunas horas, el paisaje de la ciudad marplatense en una postal del norte argentino.
