EL REGRESO DE UN NOTABLE
El Dr. Joaquín Carrillo, a quien se considera el primer historiador de Jujuy, fue un distinguido jujeño. Destacado escritor, abogado, jurista de nota, profesor universitario, magistrado en varios fueros, naturalista, perito en límites, periodista, católico cabal, hombre de consulta, impulsor del desarrollo económico de la provincia, productor agropecuario y difusor del enorme legado que implica la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”, diversas facetas desde las que contribuyó señaladamente a formar la identidad de Jujuy.
Murió en su finca de Yala, el 1° de abril de 1935, Su esposa Carolina dispuso que sus restos fueron trasladados al cementerio de la Chacarita ya que pasó a residir en Bs. Aires. Después de 89 años la familia decidió “repatriar” los restos de ambos a la provincia que tanto amaron. Con este motivo sus descendientes concretarán un amplio programa de para destacar su personalidad a las generaciones del presente. Así, el 3 de mayo, en el salón “Marcos Paz” de la Legislatura se desarrollará la jornada intensiva “Bandera Nacional de la Libertad Civil, su Historia y el Ceremonial de los Símbolos Patrios”, a cargo del historiador Miguel Carrillo Bascary (residente en Rosario), acompañado por el Ing. Joaquín Carrillo (ambos descendientes de Don Joaquín) y la profesora Irene Ballatore. El día 4 de mayo se realizará un inédito “Seminario sobre Ceremonial Gaucho de las Banderas Nacionales”, en Yala (Sala de Vargas, casa de Don Carlos Gauna). Ambos de asistencia libre y gratuita. Mientras que el día 5 se oficiará, también en Yala, una misa por el homenajeado y un desfile cívico-gaucho por la calle que lleva su nombre. Todo finalizará el día 6 de mayo en la Av. “Dr. Joaquín Carrillo”, barrio Ciudad de Nieva, San Salvador de Jujuy, donde se descubrirá una placa conmemorativa con un código QR que permitirá conocer la vida y obra de este hijo dilecto de Yala. Como reconocimiento a quien se considera el Primer Historiador Jujeño en todas estas actividades participarán autoridades provinciales, municipales, eclesiásticas, institutos históricos, escuelas y representantes de entidades gauchas, a las que podrán sumarse quienes lo deseen.
Su trayectoria
Joaquín Carrillo nació en San Salvador de Jujuy y fue bautizado el 21 de agosto de 1852. Pertenecía a una familia tradicional de la provincia. Junto a su esposa, Carolina Echenique Altamira, cordobesa, formó una familia de nueve hijos.
Cursó sus primeros estudios en Jujuy. Más tarde pasó al Colegio Monserrat de Córdoba, donde se graduó como maestro de Filosofía y luego emprendió estudios de abogacía en la universidad de esa ciudad que finalizó con éxito a la corta edad de 21 años. En 1874 se doctoró en la Universidad de Bs. Aires. A sus 24 años, el Dr. Joaquín Carrillo escribió su principal obra, “Jujuy provincia federal argentina. Apuntes de su historia civil” (1877), considerada como paradigma de las historias regionales, hasta el punto que sigue siendo citada por los eruditos y que el gobierno provincial reditó en 1980 y 2015, reiterando su reconocimiento para con el autor. Está concebida desde el protagonismo del pueblo de Jujuy, a despecho de la óptica liberal y porteña que imperaba entonces. Se basa en documentos enriquecidos por la tradición oral local y aplica una metodología superadora de las memorias que caracterizaban a la historiografía argentina. Otro rasgo significativo es que expone el aporte cultural de los pueblos originarios a la identidad provincial. En este libro Carrillo fue el primero en calificar como un “éxodo” a la retirada del pueblo de Jujuy en 1812, cumpliendo así la orden del general Belgrano. Esta calificación hoy caracteriza al enorme sacrificio jujeño a la Historia nacional y americana; será en 1912 que Ricardo Rojas retomó el concepto en su “Archivo Capitular de Jujuy”. Esta obra del Dr. Joaquín Carrillo se convirtió en un clásico y mereció elogiosos comentarios, desde el mismísimo Bartolomé Mitre hasta la crítica reciente. El académico Armando Bazán, escribió sobre ella en su “Historia del Noroeste Argentino” (1986): “La reivindicación del protagonismo del Interior en la historia argentina fue insinuada tempranamente por un hombre de la entraña del país tradicional (…) Estoy nombrando a Joaquín Carrillo, quien en 1877 escribió la primera historia provincial que existe en nuestra historiografía (…) lo hace con una definida intencionalidad histórica-política; reivindicar para su provincia como entidad política constitutiva de la Nación, la parte que le cupo en las glorias y sacrificios necesarios para organizar la República Argentina (…) Su obra enriquece la información para el conocimiento de la historia nacional, dando presencia en su trama a los hombres y a las acciones protagonizadas por Jujuy”.
Imbuido de notable espíritu de servicio ocupó diversos cargos en la Provincia. Fue ministro del gobernador Pablo Blas (1882) y diputado por el departamento La Capital (1886), presidió el Superior Tribunal de Jujuy Fue candidato a senador nacional (1895), vocal del Consejo General de Educación, convencional para la reforma de la Constitución, consejero de los bancos Hipotecario y Nación, así como profesor de Historia en el Colegio Nacional y la Escuela Normal. Desde 1884 se desempeñó como juez del Crimen en San Nicolás, provincia de Bs. Aires, como Juez Federal en Jujuy (desde 1901) y después ministro de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, magistratura que desempeñó hasta 1910. Desde 1906 ocupó la cátedra de profesor titular de Procedimientos Penales en la Univ. Nacional de La Plata, de la que fue rector interino e integró la comisión que redactó los planes de estudio de su Facultad de Derecho, de la que fue vice-decano entre 1907 a 1913.
Oportunamente el Senado de la Nación requirió al Dr. Carrillo que dictaminara sobre la autenticidad de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”, punto sobre lo que existía cierta confusión. La investigación ilustró su dictamen certificó la historicidad de la pieza, que la Ley 27.134 reconoció como “símbolo patrio histórico” en el 2015. Actuó como embajador cultural de Jujuy acompañando a la “Bandera de la Libertad Civil” fue requerida por Salta en 1894; en la oportunidad el historiador fue uno de los oradores principales. En 1906, a noventa años de la declaración de la Independencia se llevó la Bandera Legada hasta Tucumán y nuevamente correspondió al Dr. Joaquín Carrillo un rol destacado cuando usó de la palabra en representación de Jujuy, acompañando al gobernador Benjamín Villafañe.
Comisionado por el Ejecutivo de Jujuy junto a Delfín Sánchez, escribió “Cuestión de Límites; provincia de Jujuy” 1884, donde reivindicó la integridad territorial de la provincia en base a documentos. Poco después, el senador nacional Eugenio Tello, presidente de la comisión de la provincia para la “Exposición Universal de París” (1889) le encargó el libro “Descripción brevísima de Jujuy”, que presentó a Jujuy ante el mundo, por lo que el trabajo del Dr. Joaquín Carrillo quien se reveló como un erudito naturalista materia de geología, hidrografía, producción animal, botánica, minerales, demografía y artesanías, además destacó sus yacimientos bituminosos. También formó un catálogo de las especies forestales jujeñas y un muestrario de sus maderas, con lo que expuso el potencial silvícola de la provincia. En 1894 fue coautor de los Códigos de Procedimientos Civiles y Criminales de Jujuy. Asimismo, fue asiduo colaborador de los diarios “La Nación” y “La Prensa”, lo que posicionó a Jujuy en la realidad nacional de entonces.
Cuando en 1927 se reunió en Jujuy el “II Congreso de Historia Americana” que presidió el gobernador Villafañe, los representantes de todo el continente se dirigieron a Yala para rendir un sentido homenaje al Dr. Carrillo. En 1934, año del centenario de la autonomía provincial, el Gobierno de Jujuy le testimonió el agradecimiento de la provincia por su contribución a la identidad jujeña. Debido a su estado de salud una delegación presidida por el Vicegobernador de la Provincia y el Intendente de San Salvador de Jujuy, junto a otras autoridades y personalidades, se llegaron hasta su finca de Yala, donde se entregó al homenajeado un álbum recordatorio bellamente iluminado, incluyendo una imagen de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” y guardas de las culturas originarias. La dedicatoria surgida de un concurso entre textos de varios notables dice: “Al investigador de ilustrado y sereno juicio, de noble estirpe, que apenas egresado del aula universitaria, evocó en páginas inmortales la gesta gloriosa de su provincia, mereciendo la consagración definitiva de los representantes más esclarecidos de la mentalidad argentina. En el primer centenario de la emancipación política de Jujuy. 1834- 18 de noviembre-1934”.
Por más casi cinco décadas mantuvo en producción su finca de Yala, dando trabajo a cientos de lugareños. Una de sus iniciativas más salientes fue sembrar truchas en las lagunas de Yala que hoy son un importante recurso económico para la región. Allí falleció el 1º de abril de 1935, rodeado del cariño y la especial consideración de los jujeños, hasta el punto que al año siguiente se impuso su nombre a la Escuela Nº6 de El Carmen. Más tarde se hizo lo propio con a una de las principales calles de Yala y una importante avenida del barrio Ciudad de Nieva, en la capital. En el año 2021 la Ordenanza 7.555 de San Salvador de Jujuy autorizó colocar ahí una placa en su homenaje reconociéndolo como el “Primer Historiador de Jujuy”, con toda justicia.




